Señor, he decidido no correr más detrás del reloj.
Hoy me detendré a respirar en tu Presencia.
Necesito escucharte, sentirte en lo simple y encontrarte en lo que muchas veces paso por alto.
Anhelo que mis pensamientos giren en torno a ti y se amolden a tu voluntad.
No quiero más planes sin propósitos, ni más metas sin sentido.
Llena mis vacíos, transforma mis miedos y conviértete en mi mayor tesoro que yo prometo, quedarme contigo.
2 Tesalonicenses 3:5 "Que el Señor encamine el corazón de ustedes al amor de Dios y a la paciencia de Cristo"

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