Plantar y cosechar no sucederán el mismo día pero confiar en el tiempo de Dios, es dar frutos en el momento adecuado.
Escrito está:
Eclesiastés 3:1 "Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora"
Esperemos nutriéndonos del exquisito gusto de su Palabra porque eso permitirá que cuando él lo decida, florezcamos.
Todo es cuestión de tener paciencia.
Ora conmigo:
Señor, me entrego a tu proceso de crecimiento. En el nombre de tu Hijo. Amén.

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