Hay dias en los que el estrés es tanto pero tanto, que la cabeza la sentimos como un túnel lleno de leones y es ahí donde la fe se pone a prueba.
Daniel conocía lo que era estar en una situación similar. No porque hubiera hecho algo malo, sino precisamente porque eligió permanecer fiel a Dios.
Ser obedientes a Dios no siempre nos libra del foso, pero sí nos garantiza su compañía dentro de él.
Cuántas veces intentamos salir de los problemas con nuestras propias fuerzas, sin darnos cuenta de que hay una mano que no tiembla, que no falla, que nos levanta con ternura y permanece extendida esperándonos.
Daniel no salió del atolladero por su fuerza, ni por la simpatía del rey, sino porque estuvo tomado de la mano del Señor de Señores y cuando estás tomado de esa mano, ningún león puede tocarte. Puede rugir, puede rodearte, pero no te destruirá. Así es la protección de un Dios que cumple sus promesas.
Daniel 6:23 "Al escucharlo, el rey se alegró mucho, y mandó que sacaran del foso a Daniel. Y cuando lo sacaron, salió ileso porque había confiado en su Dios"
Si estás en medio de una dificultad, ¡confía en él...!, que de ahí saldrás sin heridas, porque el mismo Dios que estuvo con Daniel está contigo ahora.
Ora conmigo:
Padre de la gloria, aunque el peligro me rodee, en ti encuentro seguridad porque solo tú me sacas ilesa de cada prueba y me muestras que nada ni nadie puede contra quienes confiamos en ti. En el nombre de tu Hijo. Amén.

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