domingo, 1 de noviembre de 2026

¡MI MAYOR TESORO ERES TÚ...!

Hoy escuché a un joven de aproximadamente 21 años decirle a otro lo siguiente:

"Acumular riquezas es la clave del éxito porque mientras más se tenga, má se vale" 

Sentí mucha tristeza y recordé lo que Jesús nos advierte a través de la parábola del rico insensato, sobre la trampa de vivir enamorado de lo material.

Está fábula relata que un hombre había cosechado en abundancia y decidió construir graneros más grandes para almacenar su fortuna, creyendo que con eso aseguraba su futuro. Sin embargo, Dios le dijo: 

Lucas 12:20 "“Necio, esta noche vienen a quitarte la vida; ¿y para quién será lo que has guardado?”

El pasaje nos invita a preguntarnos: 

¿A qué le estamos dando más importancia, a los tesoros terrenales o a los tesoros del cielo? 

Afanarse en conseguir más dinero, en tener la casa más grande, el carro más lujoso, la ropa más costosa o la vida "perfecta" es descuidar lo más importante: nuestra relación con Dios.

La necedad no solo está en vivir con avaricia, sino en olvidar que nuestra vida es un soplo y que todo lo que construyamos sin Dios es en vano. 

La verdadera riqueza no se mide en cuentas bancarias, sino en un corazón lleno de amor, fe y propósito en Cristo. 

No se trata de convertirnos en vagos dejando de trabajar o de no desear tener comodidades, sino de recordar, que todo lo que tenemos es prestado y que, al final, solo quedará lo que hayamos hecho para él.

Es hora de reflexionar, no esperemos el último momento para darnos cuenta de que lo verdaderamente valioso no es lo que acumulamos, sino a quién servimos y como nos comportamos.

Ora conmigo:

Señor, mi mayor tesoro es estar cerca de ti. Dame sabiduría para administrar bien lo que me has dado y un corazón dispuesto a compartir con quienes necesitan. Te entrego mis afanes y preocupaciones, sabiendo que solo en ti encuentro seguridad y verdadera riqueza. En el nombre de tu Hijo. Amén.



No hay comentarios:

Publicar un comentario