Hay una verdad que transforma la vida por completo: cuando estamos en Cristo, ya no somos los mismos. Nuestra identidad cambia, nuestros pensamientos son renovados y nuestro propósito se vueve a trazar.
2 Corintios 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas"
Este versículo es una declaración espiritual con un poder inmenso.
Muchos cargamos con heridas que no cicatrizan, con reconcomios que destruyen y hasta culpas que susurran al oído que no somos suficientes. Ese pasado pesa y es ahí donde el enemigo quiere que estemos: "atados a lo que nos traumatiza".
Pero Dios, en su infinita misericordia, nos ofrece un punto de partida nuevo.
Quizás te alejaste de Dios y volviste a caer o tal vez sigues luchando con hábitos o pensamientos que no reflejan esa “nueva criatura”.
Pero entiende, no se trata de lo que tú sientes, se trata de lo que Dios ha dicho. Si estás en Cristo, ¡eres nuevo! Tus pecados han sido borrados, tu historia ha sido redimida y cada día es una oportunidad para caminar en esa nueva vida.
Ser una nueva criatura no significa perfección inmediata, sino transformación constante. Me explico: Cuando las mariposas salen del capullo, el proceso es lento, pero real.
De algo si puedes estar seguro, la obra que Dios empezó en ti, él la terminará.
Ora conmigo
Señor, no quiero vivir como quien aún está atrapada en las cadenas del pasado, sino como quien ha sido liberada por tu poder. Ayúdame a renovar mi mente y a caminar cada día como una nueva criatura que refleja tu luz. Dame fuerza para vivir conforme a esta nueva naturaleza, para amarte más, para servirte mejor y para brillar en este mundo como testimonio vivo de tu gracia. En el nombre de tu Hijo. Amén.

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