Siendo ya una mujer adulta, caí muchas veces en el desánimo pues al iniciar un proyecto y fracasar, me sentía abrumada y de tanto pensar en el "que dirán mis amistades" una chispa de vergüenza me desmotivaba al cien por ciento.
Pero con el paso de los años, he comprendido que la vida se define tanto por las derrotas como por los éxitos, quizás incluso más por las primeras porque son esos altibajos los que nos moldean.
Lo realmente valioso es, que en mis momentos de descalabro, encontré consuelo y fuerza en la verdad que se despliega en la historia de Josué. Comprendí que Dios está conmigo triunfe o no, también que usará mis errores y me acompañará, tanto en los momentos de tener que iniciar de nuevo como en los de victoria.
Por esta razón este versículo se convirtió en mi refugio en tiempos de frustración.
Leamos:
Josué 1:9 "Escucha lo que te mando: Esfuérzate y sé valiente. No temas ni desmayes, que yo soy el Señor tu Dios, y estaré contigo por dondequiera que vayas."
Este conocimiento me impulsa a seguir adelante, a vivir mi vida para la gloria de Dios, sabiendo que, aunque el fracaso puede cruzarse nuevamente en mi camino, no estoy sola en esa travesía. Él está conmigo y eso me da el valor para enfrentar cada desafío y cada nueva oportunidad de crecimiento.
Ora conmigo:
Señor, tú eres infinitamente bueno. Nunca nos abandonas y utilizas todas las cosas para manifestar tu gloria. Ayúdame a reconocer que estás obrando a través de mis fracasos. Que pueda ver tu mano guiándome y fortaleciéndome en cada paso que de. En el nombre de tu Hijo. Amén.

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