La entrada triunfal de Jesús a Jerusalén montado en una mula cumple con la profecía dada en Zacarías 9:9, que dice:
"¡Sion, alégrate! ¡Jerusalén, grita de alegría! Mira, tu rey se acerca; él es justo y victorioso. Sin embargo, es humilde, va montado en un burro"
Mientras los grandes líderes entraban a las ciudades en majestuosos caballos, el Mesías eligió un asno, simbolizando la paz y la humildad.
Su entrada a Jerusalén nos recuerda que, aunque él es y seguirá siendo el Rey de Reyes, viene a nosotros con un corazón de servicio y entrega.
¡Que esta verdad nos inspire a vivir modestamente y a seguir su ejemplo...!
¡Aleluya, aleluya...!

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