Hay personas que parecen un "ají picante", por todo se enfadan, por todo se molestan, por todo forman una algarabía, demostrando con su inequívoco proceder una gran falta de madurez.
Efesios 4:26-27 "Enójense, pero no pequen; no se ponga el sol sobre su enojo ▪ ni den lugar al diablo"
Hace muchos años tuve un percance bastante fuerte con una señora en mi lugar de trabajo, fue terrible porque de su parte recibí improperios que por respeto a quien me lee, no puedo detallar.
Hoy recuerdo esa eventualidad y me pregunto:
¿Cómo es posible que se pierda el control tan fácilmente y se vociferen palabras que denigren la reputación de un ser humano...?
¿Por qué en lugar de dar gracias a Dios por todo lo que nos da, se refleja con el ceño fruncido el descontento, la amargura y la inconformidad?
Unos dicen: "de tal palo, tal astilla, como sintiéndose orgullosos de un comportamiento inaceptable" ¡será posible...!
Son muchos los que enfurecidos por un ataque de cólera, han intentado golpear al otro, incluso, la prensa ha reseñado infinidad de casos mortales porque se ha sido incapaz de dominar esa furia interna que arrasa con todo lo que encuentre a su paso.
Proverbios 18:21 "La muerte y la vida están en el poder de la lengua, y los que gustan usarla comerán de su fruto"
Con bravuconerias no se logra nada, con irrespeto mucho menos y usar términos que estén fuera de lugar te dejan muy mal parado.
Si La gente supiera que apegarnos a Jesús otorga frutos y que su Espíritu transforma, otro cantar sería.
Gálatas 5:22-23 "Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, ▪ mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley"
El control propio es una señal de fuerza, porque se actúa con sabiduría aún en medio de las situaciones más difíciles.
¡No te sulfures que con buena actitud, todo es posible...!
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