El evangelio de Juan es el cuarto en orden cronológico presentado en el Nuevo Testamento. Se diferencia de los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas al enfocarse más en temas espirituales que en eventos históricos.
Su autor fue Juan, uno de los doce discípulos que siguieron a Jesús, durante su ministerio terrenal.
El propósito primordial de la 1 Epistola de Juan, es establecer los límites sobre el contenido de la fe, y dar a los creyentes la seguridad de su salvación.
Leamos estos versículos claves:
1 Juan 1:9, “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”
1 Juan 3:6, “Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido”
1 Juan 4:4, “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo”
1 Juan 5:13, “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios”
Uno de los pasajes más citados respecto al pecado es este:
Si tomamos las palabras escritas por Juan y las aplicamos a nuestras vidas, el amor verdadero, el compromiso, el compañerismo y el gozo que anhelamos, será nuestro.
Él nos dice que Jesús está con nosotros y aún vive con nosotros.
Apliquemos esta verdad y vivamos como si Jesús estuviera justo a nuestro lado cada segundo del día.
Juan se identifica a sí mismo diciendo:
JUAN 21:24 "Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero"
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