Nos guste o no, en la vida nos vamos a encontrar con infinidad de situaciones desagradables y ante ellas tenemos dos modos de comportarnos:
Aceptar con resignación y seguir nuestra existencia con tranquilidad y paz o rebelarnos ante lo inevitable.
Si nos inclinamos por la segunda opción terminaremos amargados, agonizando de rabia, enfermos del corazón y muertos antes de los 50 años.
¡Reacciona y sacudete...!
Sal de tan desdichada agonía, clama al Creador, él espera que digas:
"Padre, ayúdame"
Salmos 46:1 "Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones"
Nadie más puede iluminarte para que enfrentes como es debido lo que te quita el sueño y puedas vivir tranquilo.
Juan 16:33 "Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo"
Su Palabra nos llena de esperanza, además el dolor no es eterno, su victoria si.
Ora conmigo:
Señor, confiaré en ti en todo momento porque tú eres más grande y más poderoso que cualquier problema. Contigo a mi lado no tengo motivos para temer. Siento tu protección. En el nombre de Jesús oro. Amén.

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