Solo Dios permite que tengamos un sueño grato, placentero y reparador, de modo que al despertar podamos estar renovados con las fuerzas necesarias para afrontar cualquier situación que se nos presente.
Escrito está:
Proverbios 3:24-26 " Al acostarte, no tendrás temor alguno; te acostarás y dormirás tranquilo. ▪No temerás ningún desastre repentino, ni la desgracia que sobreviene a los impíos. ▪Porque el Señor estará siempre a tu lado y te librará de caer en la trampa"
Ora conmigo:
Padre amado, entregarme a ti, me da la seguridad de poder dormir tal como lo hace un niño. Tu Palabra me mantiene firme, no tengo porque temer. Oro en el nombre de tu Hijo. Amén.

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