Entrégate al Ser Supremo en cuerpo y alma porque solo él te sostiene, te da fuerzas y te guía en la dirección correcta.
Escrito está:
Salmos 121:1-2 "A las montañas levanto mis ojos; ¿de dónde ha de venir mi ayuda? ▪ Mi ayuda proviene del Señor, que hizo el cielo y la tierra"
Ora conmigo:
Amado Padre, no tengo porque temer porque tú estás conmigo y me haces sentir segura. Oro en el nombre de Jesús. Amén.

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