domingo, 1 de febrero de 2026

¡GRACIAS POR NO RECHAZAR MI LLANTO...!●

Hay días en los que nos sentimos tan mal que el peso de lo imprevisible se hace imposible de cargar. Pero es ahí, en medio de esa eventualidad donde se nos da una promesa que no cambia: "Dios está cerca". 

Escrito está:

Salmos 34:18 "Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, y salva a los abatidos de espíritu"

Él no  está distante, no te ha abandonado, no es ajeno a tu sufrimiento. Al contrario, se hace aún más cercano cuando estás herido, porque su amor no es indiferente al quebranto.

Jesús sintió el dolor desde la cruz y también conoce lo que duele en tu interior. 

Él es experto en recoger los pedazos del alma y restaurarlos con ternura. Él no te juzga por llorar ni por sentirte débil; te abraza, te comprende y te sana desde adentro.

Tú no estás solo en tu dolor. Quizás las personas que te rodean no entiendan por lo que estás pasando, pero Cristo sí. Él no solo quiere acompañarte, él quiere sanar tu corazón herido y transformar esa congoja en testimonio, esa lágrima en fortaleza y ese vacío en una nueva esperanza.

Ora conmigo:

Señor, no quiero vivir prisionera de las heridas que otros han dejado en mí. Sana mis emociones, renueva mi mente, restaura mi confianza, y devuélveme la capacidad de sonreír desde lo más profundo de mi ser. Tómame de la mano y llévame hacia la sanidad que solo tú puedes dar. Necesito avanzar contigo, ligera, libre y llena de tu amor. Gracias por estar cerca, por no rechazar mi llanto y por darme a entender a través de tu Palabra que cada lágrima que derramo tiene valor delante de ti. En el nombre de tu Hijo descanso y en tu amor me levanto. Amén.






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