La historia bíblica de Caín y Abel aparece en Génesis 4, y describe el primer delito de sangre entre hermanos. Los hechos se centran en los celos y en la envidia. El castigo que impuso Dios a Caín no fue la muerte ni el dolor físico, sino algo peor: la soledad.
Sin lugar a dudas estas actitudes negativas llevan a cometer locuras porque la persona no razona. Son muchos los que bajo un ataque de enojo, hacen cosas de las que luego se arrepienten, sin embargo, una vez que se cometen ciertos actos llevados por un arrebato de furia, las consecuencias son tan dañinas que no tienen solución.
La ira y el odio son emociones que pueden convertirse en la coraza que una persona con poca madurez utilice para protegerse de la impotencia de que a veces sus deseos y anhelos no se cumplan, cuando estés confundido y sientas que tus actitudes no están acordes con las normas de respeto impuestas por la sociedad, acude a Dios sin arrogancias, con humildad y desahoga tus penas, Èl te escuchará como un padre escucha a su hijo dándote la oportunidad de vivir de otra forma y de no volver a cometer los mismos errores.
♥
No permitas que tu corazón albergue rencor por nadie porque ese sentimiento no te permitirá ser feliz, es preferible dejar que las leyes de Dios hagan justicia. Tú perdona y olvida.
Bendiciones
No hay comentarios:
Publicar un comentario