REFLEXIÓN: LA PISCINA
Un excelente nadador tenía la costumbre de correr hasta el agua y de mojar sólo el dedo del pie antes de cualquier buceo, alguien intrigado con ese comportamiento, le preguntó cuál era la razón de ese hábito.
El sonrió respondiendo:
"Yo era profesor de natación, una noche decidí nadar un poco, no encendí la luz, pues la luna brillaba a través del techo de cristal, cuando estaba en el trampolín, vi mi sombra en la pared con los brazos abiertos, mi imagen formaba una magnífica cruz.
De niño aprendí que Jesús había muerto para salvarnos del pecado, en aquel momento las palabras de aquella enseñanza me vinieron a la mente y me hicieron recordar lo que había aprendido sobre su enorme sacrificio.
No sé cuánto tiempo me quedé parado con los brazos extendidos, lo cierto es que decidí bajar del trampolín y fui a la escalera para sumergirme en el agua, quedé helado cuando vi que habían vaciado la piscina, sentí un escalofrío en todo el cuerpo, y pensé: "Si salto me mato"
La imagen de la cruz en la pared salvó mi vida, le agradecí tanto a Dios, que me arrodillé, confesé mis pecados y me entregué a Él, consciente de que fue exactamente en una cruz que su Hijo murió para salvarme y yo aquella noche fui salvo dos veces"
♥
Dios tiene un plan en la vida de cada uno de nosotros, y no sirve de nada querer apresurar, o retardar las cosas, pues todo sucederá a su debido tiempo y ese tiempo es el tiempo de ÉL, no el nuestro.
Bendiciones
No hay comentarios:
Publicar un comentario