María, hermana de Moisés y Aaron, recibió un castigo por haber murmurado en contra de Moisés e incitar a Aaron a rebelarse.
Esta historia nos brinda un ejemplo extraordinario de la buena disposición del Padre a perdonar a los que pecan. Aunque debió sufrir las consecuencias de sus acciones, fue readmitida en el campamento en calidad de mujer perdonada.
Tal perdón liberador está a nuestra disposición, así como lo estuvo para María. Dios mira nuestros pecados con juicio, luego espera pacientemente a que nos arrepintamos, y entonces nos ofrece prontamente su perdón y aceptación, siendo admitidos nuevamente a la comunión con Él, renovados, limpios y perdonados.
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