La palabra "perdón" es mágica porque abre la puerta a cualquier relación fracturada que necesite ser restaurada, ¡no hay otra...!, negarnos a perdonar es ir en contra de los Preceptos Sagrados, tengamos claro que el objetivo de la vida es el amor y llenos de rencor no lo podemos alcanzar.
Romanos 12:19 "No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor"
Permitir que la naturaleza pecaminosa nos domine y vociferar lo indebido como buscando un desahogo al daño recibido, no es lo ideal.
De que sirve entonces recitar el Padre Nuestro y decir:
Mateo 6:12 "Perdónanos nuestras ofensas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros ofensores"
¿Acaso no sabes lo que nos pide Jesús?
Lucas 6:37(c) "Perdonen, y serán perdonados"
¡Entonces...!
¿Por qué tenemos el atrevimiento de pensar si el otro merece nuestro perdón o no, si su misericordia está disponible para cada uno de nosotros las 24 horas del día...?
¡Indiscutiblemente, necesitamos parecernos más al Mesías crucificado, ejercitando a diario el fruto de su amor...!
Galatas 5:22-23 "Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, ▪ mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley"
Ora conmigo:
Señor, reconozco que no es de tu agrado negarnos a perdonar por muy hiriente que sea la ofensa. Dejo todo en tus manos porque sé que tus juicios son justos y tu tiempo perfecto. En el nombre de tu Hijo. Amén.
No hay comentarios:
Publicar un comentario