viernes, 1 de mayo de 2026

¡CONFÍA, QUE ÉL NO TE ABANDONARÁ...!●

En los momentos más difíciles, cuando la desesperación nos envuelve, es fácil cuestionar la Presencia de Dios en nuestras vidas, pero hay un Salmos al que debemos acudir cuando estemos sumidos en la desolación para poder clamar al Supremo desde las profundidades de nuestro ser. 

Salmos 88:1 "Señor, Dios de mi salvación, delante de ti clamo noche y día"

Este llamado nos recuerda a Jesús en la cruz, en su momento más oscuro, cuando elevó su voz al cielo preguntando:

"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" 

En la agonía más profunda, él buscó al Padre.

Quizás te preguntes:

¿Dejó Dios de amarlo? 

¿Fue su sufrimiento una señal de que el Padre había rechazado a su propio Hijo? 

La respuesta es un rotundo NO.

Si Dios no dejó de amar a su Hijo incluso en la cruz, podemos estar seguros de que tampoco dejará de amarnos a nosotros. 

No importa la temporada de tinieblas en la que nos encontremos, si él ha prometido que nunca nos dejará, confiemos en que está justo allí, muy cerca de cada uno de nosotros. 

Ora conmigo:

Señor, gracias por amarme sin condiciones. Jamás olvidaré el amor profundo y eterno que me tienes. Sosténme y guíame hacia tu luz. En el nombre de tu Hijo,  mi Salvador y Amigo. Amén.



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