viernes, 1 de mayo de 2026

¡LA ANGUSTIA NOS DESENFOCA!●

¿Te ha pasado que tu mente no deja de dar vueltas en la noche y te cuesta conciliar el sueño?

Eso se llama ansiedad y todos la hemos experimentado en algún momento y es que hoy en día la susodicha parece acompañarnos en cada paso que damos.

El apóstol Pablo, escribiendo desde la cárcel, nos da un consejo profundamente poderoso: llevar nuestras preocupaciones a Dios en oración.

Escrito está:

Filipenses 4:6 "No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias, ▪︎ y que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús."

Él no dijo: “ignora tus problemas” Dijo: ora, ruega y da gracias.

En otras palabras, debemos hablar con Dios de lo que nos preocupa, entregarle nuestras inquietudes pero reconociendo que Él tiene todo bajo control.

La angustia nos desenfoca y nos hace sentir solos.

Poner las cargas en sus manos, es revestirse de algo que no se compra: "su paz". Esa paz que te calma incluso cuando las circunstancias no han cambiado. Esa paz que te recuerda que no caminas solo y que tu historia está en manos del Padre que nunca falla.

La ansiedad no tiene la última palabra, Dios sí. Y cuando le abrimos el corazón, su sosiego es más fuerte que cualquier temor.

Ora conmigo:

Señor, saber que no estoy sola es más que suficiente para que tu tranquilidad guarde mi corazón y mi mente. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y Amigo. Amén.



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