Así como Dios nos da la fortaleza para seguir adelante, también nos otorga la fuerza física, espiritual y emocional para lograr la victoria.
Por muy dura que sea la prueba, no te desanimes, ni te des por vencido, siéntete seguro y apóyate en él.
Salmos 16:1 "Cuídame, oh Dios, porque en ti busco refugio"

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