En el momento menos esperado, la vida nos enfrenta a situaciones tan abrumadoras que somos presa fácil para que el desespero nos domine y nos paralice. No sabemos que hacer y aunque cueste creerlo, esos eventos los aprovecha el enemigo para llevarnos a tomar las peores decisiones.
Afrontemos los problemas con valentía sin olvidar que con la ayuda de quien todo lo puede, somos capaces de superar cualquier percance.
Juan 14:1 "No se angustien. Confíen en Dios y confíen también en mí"
Ora conmigo:
Señor, cuando la ansiedad y el desconsuelo me arropen, aclara mi mente para recordar que tú estás conmigo y tienes el control de todo. Transforma mi vida, calma mi alma, abrázame y no me desampares nunca. Soy tu sierva y confío en ti. Oro en el poderoso nombre de Jesús. Amén.

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