En ocasiones nuestras cargas son tan agobiantes y pesadas que parece nos aplastarán por completo.
¡Pero no es así...!
No tienes que llevar sólo el peso de la vida, porque Dios no está ajeno a tu aflicción. Él está contigo y te ayuda en tu caminar.
Salmos 68:19 "Bendito sea el Señor, el Dios de nuestra salvación, que todos los días nos colma de beneficios"
Ora conmigo:
Señor, gracias por acercarte a mí cuando estaba sobrecargada y sin esperanza alguna. Pondré en tus manos todo lo que me aflige. Úsame como instrumento para bendecir a los que sufren y a los que aún no disfrutan del descanso que encontramos en ti. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

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