No todos los días son iguales y como dice el refrán: "no siempre nos levantamos con el píe derecho".
A veces sucede que no hemos salido bien de un problema cuando entramos en otro.
La buena noticia es que Dios nunca nos abandona.
Su Palabra lo dice:
Salmos 46:1 “Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia”
Alaba su santo nombre en todo momento, porque sólo él te puede socorrer. ¡Nadie más...!
Ora conmigo:
Amado Señor, se que la vida está llena de tropiezos, aumenta mi fe y abrázame, porque necesito de ti las veinticuatro horas del día. En el nombre de Jesús oro. Amén.

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