Leamos:
Un anciano llama a su hijo y le dice:
Ruperto, se que estás ocupado pero tengo que decirte que tu madre y yo nos estamos divorciando, 45 años de matrimonio lograron que la convivencia se convirtiera en un martirio.
– ¡Papá!, ¿qué estás diciendo?
– Entiéndelo hijo ya no podemos seguir juntos, estamos hartos el uno del otro.
– ¿Pero por qué papá?, si estaban de maravilla la última vez que fui a visitarlos.
– No seguiré hablando de esto, además es caro hacerlo por teléfono. Por favor, encárgate de notificarle lo que sucede a tu hermana Trina.
Sin poder creerlo, Ruperto llama a su hermana y esta al escuchar tan lamentable decisión "pone el grito al cielo"
– ¿Cómo que se están divorciando? Debemos encargarnos de esto.
Trina marcó inmediatamente y al escuchar la voz de su padre, dijo:
– ¡Detengan el proceso, no hagan nada hasta que lleguemos allá. Ya nos pusimos de acuerdo y mañana mi hermano y yo estaremos en casa.
El hombre sonríe, se dirige a su mujer y le dice:
– Mi amor, lo logramos, el plan dio resultado, nuestros hijos estarán aquí en menos que canta un gallo.
Consejo:
Abraza a tus padres mientras puedas hacerlo y no esperes a que ocurran eventos lamentables para reunirte en familia. Hazlo ahora y con más frecuencia porque después te puede pesar y sentir arrepentimiento, no valdrá de nada.
Proverbios 23:22 "Escucha a tu padre, que te engendró, y no desprecies a tu madre cuando sea anciana"
Gracias Señor, por mostrarme tu amor a través de Genoveva y Natividad, mis amados padres, a quienes quise sin límite alguno.
Feliz Navidad🎄

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