"Al atardecer, la barca estaba en medio del lago, y él estaba en tierra. ▪Vio que tenían dificultad para remar porque soplaba un viento muy fuerte en su contra. A la madrugada, Jesús llegó caminando sobre el agua e hizo como que iba a pasar de largo.
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Leamos:
En cierta ocasión los discípulos del Mesías estaban en un bote, debían cruzar el mar de Galilea.
En pleno viaje se desató un ventarrón muy fuerte.
Ellos pensaron que su fin estaba cerca, de pronto vieron a Jesús caminando sobre el agua y ordenar al viento aquietarse.
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Lo mismo sucede en la vida real, infinidad de personas siguen reacias y no entienden que él no nos abandona y que solo estando firmes en la fe los temores desaparecen.
No seamos testarudos, no gritemos, no vociferemos, no digamos: ¡Señor porque me abandonas...!, porque él nunca haría eso.
Salmos 107:28 "Entonces claman a Jehová en su angustia, Y los libra de sus aflicciones"
Entiende que por muy fuerte que sea la tormenta si lo tenemos en nuestra embarcación saldremos victoriosos y aunque discernir no sea fácil, todos, sin excepción alguna, necesitamos pasar por ciertas tribulaciones porque es en esos precisos momentos de desespero donde se manifiesta el Poder del Soberano.
Es hora de dejar atrás el egocentrismo y reconocer que el centro de atención de nuestra vida debe ser: J E S Ú S
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