"Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar"
♥
El enemigo está siempre al acecho, trabaja incansablemente, se anida en los pensamientos, es veloz, inteligente, sabe perfectamente cómo y dónde tentar para hacernos caer en sus trampas, conoce nuestras debilidades, ataca los puntos más frágiles y aunque a muchos les cueste creer, en ocasiones sale airoso.
Por eso, es necesario mantenerse atentos, orar a cada instante, escudriñar la Palabra Sagrada, pedir discernimiento al Espíritu Santo para reconocer su engaño y poder alejarnos de sus inmundicias.
Andar conforme a los preceptos divinos, es estar bajo la protección de Dios Padre.
¡Mantente alerta...!
¡La responsabilidad es tuya...!
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