Las pruebas llegan de imprevisto, cuando menos se esperan y hay eventos que nos desalientan, causando decepción y mucha tristeza. Sin embargo, nuestra mirada no debe de estar puesta en ellas, sino en Jesús y en su poder para transformarlas.
Al enfocarnos en él, su paz fluye libremente y nos ayuda a ver las cosas desde la perspectiva divina.
Es nuestra responsabilidad no permitir que el trajín diario y los problemas que se presenten nos impidan tener un corazón agradecido que reconozca todas las bendiciones que su bondad nos ha otorgado.
1 Tesalonicenses 5:18 "Den gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús"
Ora conmigo:
Señor, mi corazón reconoce tu generosidad y benevolencia con solo abrir los ojos cada mañana. Confío y duermo en paz, sabiendo que tú estás conmigo. Que más puedo pedirte Padre amado, si solo necesito creer en ti para comenzar a recibir tu gracia. Oro en el poderoso nombre de Jesús para que así sea siempre. Amén.

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