Hay eventos que nos angustian, nos desesperan y logran desestabilizarnos, pero el Rey de Reyes nos dice en su Palabra:
Salmos 46:10a "Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios"
Evadir las borrascas y los contratiempos que de imprevisto llegan, es imposible, pero si podemos asumirlas con la entereza que nos otorga el creer ciegamente en su poder.
Acatemos lo que está escrito y confiemos.
"Filipenses 4:6 "No se preocupen por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias"
Ora conmigo:
Padre misericordioso, se que no debo angustiarme porque tú tienes el control de todo, te entrego mis cargas, dándote gracias en todo momento. En el nombre de Jesús oro. Amén.

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