La soledad es algo con lo que muchos hemos lidiado en distintas etapas de nuestra vida y el rey David, en momentos de desolación, clamó al Señor buscando su Presencia.
Escrito está:
Salmos 25:16-17 "Mírame, y ten compasión de mí, pues me encuentro solo y oprimido. Crece en mi corazón la angustia; ¡líbrame de esta congoja!"
Él necesitaba ser fortalecido en esos tiempos difíciles y así como David, nosotros también debemos estar seguros de que seremos levantados, opacando todo vestigio de angustia y pesar.
¡Acercate a quien todo lo puede y no permitas que las maquinaciones del enemigo manipulen tu vida.
Ora conmigo:
Padre, aunque no siempre te sienta, elevo mi agradecimiento por recordarme que en las buenas y en las malas, tú estás conmigo. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y Amigo. Amén.

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