Dios es tan bueno y maravilloso que ha puesto a nuestra disposición sus promesas, conduciendo nuestros corazones hacia Él y alejándonos de todo aquello que nos contamina.
El Espíritu Santo obra dentro de nosotros, otorgándonos la fuerza y el valor para ser limpios y purificados de todo lo que mancha nuestro existir.
2 Corintios 7:1"Amados míos, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, y perfeccionémonos en la santidad y en el temor de Dios".
El mundo nos bombardea sin cesar con distracciones que nos alejan de una vida santa. Muchas veces olvidamos mirar hacia arriba; pero cuando lo hacemos, Él está allí, listo para guiarnos y dirigirnos de vuelta al camino.
Ora conmigo:
Señor, necesito fijar mis ojos en ti y detenerme a lo largo del día para buscar tu orientación y dirección. Gracias por tu amor, por tu paciencia y, sobre todo, por tu perdón. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y Amigo. Amén.

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