Cuando un amigo o una persona que aprecies te haga una crítica constructiva o alguna corrección por algo que considere estás haciendo mal, no te enojes ni respondas con desagrado.
Somos necios si refutamos cualquier sugerencia sin detenernos siquiera a pensar: ¿será cierto lo que me dice...?
Tú no estás por saber si el mismo Dios esté usando esas palabras para que reacciones y logres enmendar tus errores.
Si no has leído lo que reseña Proverbios 27:6 aquí lo tienes:
"Más confiable es el amigo que hiere que el enemigo que besa"
Y permíteme decirte que en estos casos la amistad no peligra, todo lo contrario se fortalece.

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