Tal vez si, aunque intentarlo, sería exponernos a todo tipo de obstáculos que puedan encontrarse en el camino.
Y es que en realidad del mismo modo que no nos conviene recorrer grandes distancias sin cubrir nuestros pies, es imposible progresar en la vida sin la guía del Evangelio.
No abrazar esta verdad es como participar en un maratón totalmente desprotegido.
Recuerda que por muy difícil que sea lo que nos toque enfrentar, la obra ya ha sido realizada.
Ora conmigo:
Señor, fortalece mi andar y reviste mis pasos con la preparación que proviene de tu Palabra para reflejar tu amor y gracia en cada acción y pensamiento. En el Nombre de tu Hijo. Amén.

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