Hoy en día el mundo nos empuja a depender de todo, menos de Dios. Nos dicen que si tenemos dinero, estamos seguros, que con un buen trabajo nada sale mal y que con amigos influyentes, cualquier puerta se abre.
Pero leamos lo que nos dice el Antiguo Testamento:
Salmos 20:7 "Unos confían en sus carros de combate, otros en sus caballos; pero nosotros confiamos en el nombre del SEÑOR nuestro Dios"
Pues resulta que él no necesita ni caballos ni carros de batalla porque su nombre es sinónimo de fuerza, poder y victoria.
No pongas tu fe en cosas temporales ni corras tras soluciones humanas. Pon tu confianza en el Dios que nunca falla y nunca llega tarde. Te aseguro que lograrás el éxito en todo lo que te propongas.
Ora conmigo:
Señor, gracias por estar conmigo en las buenas, en las malas y en los momentos de debilidad. Enséñame a ser obediente a tu llamado en mi vida y a depender totalmente de ti. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y amigo. Amén.

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