miércoles, 1 de abril de 2026

¡DECIDO CREER EN LA RESURRECCIÓN...!●

Hubo una época en mi vida en la que me sentía derrotada y convencida de que mi historia había terminado con un punto y final.

Aún recuerdo que un domingo por la mañana, salí a caminar sin rumbo fijo. Me senté en un parque y observé a la gente. 

Vi a un anciano enseñando a su nieto a levantarse tras una caída y a una mujer plantando semillas en un jardín que el invierno había dejado seco. 

De repente, la lógica de la resurrección me sacudió de una forma drástica y fue en ese preciso momento cuando pensé:

"Nosotros somos los únicos que ponemos puntos finales donde Dios solo coloca puntos y seguidos. La tumba vacía no es solo un evento histórico; es la prueba de que lo que consideramos "muerto", ya sea un sueño, una relación o una etapa de nuestra vida, está pasando por un proceso de transformación necesario. 

Comprendí que mis fracasos no eran un muro, sino una puerta a la que yo misma le coloqué un candado. Mis planes habían muerto, pero mi capacidad de crear otros estaba más viva que nunca. El miedo que me mantenía atada se sentía tan vacio como el sepulcro de Jerusalén.

Hoy en día mi pensar es totalmente diferente, al fin logré entender que es un error creer que una derrota es un destino final. 

Es la mente la que cierra el libro cuando las cosas salen mal, pero la resurrección nos enseña que el final de algo que hemos planificado, es simplemente el inicio de otra superior. 

El mayor obstáculo para tu progreso no es lo que no se pudo lograr, sino tu insistencia en seguir pensando en lo que ya pasó. 

Si te quedas llorando, te perderás el milagro que está ocurriendo a tus espaldas. 

No busques tu futuro entre las cosas que ya se terminaron.

La Escritura dice:

Lucas 24:5-6 "¿Por qué buscan ustedes entre los muertos al que vive? No está aquí; ¡ha resucitado!"

La pregunta sigue siendo la nisma para ti: 

¿Por qué sigues buscando tu identidad, tu valor o tu alegría en proyectos, personas o errores que ya quedaron atrás? 

Levanta la mirada, porque la vida se puso en marcha de nuevo.

Ora conmigo:

Señor, hoy reconozco que muchas veces estuve convencida de que mis errores y mis fracasos eran el final de mi historia. Te pido perdón por dudar de tu poder restaurador y por creer que mis problemas eran más grandes que tu capacidad de dar vida y solucionarlo todo. Decido creer en la resurrección no solo como un hecho del pasado,  sino como una realidad presente en mi propia vida. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y amigo. Amén. 


n la resurrección, no solo como un hecho del pasado, sino como una realidad presente en mi propia vida. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y amigo. Amén. 



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