Al abrazar la fe en Cristo, nos sentimos capaces de conquistar el mundo, ¡con su ayuda, por supuesto!
Conforme avanzamos, crecemos y entendemos que este camino de fe requiere entrenamiento, resistencia y conocimiento.
Serán muchas las veces que tropecemos con el pecado, nos distraigamos con los quehaceres diarios como Marta, la hermana de María y Lázaro o simplemente nos cansemos de la constante lucha y es ahí donde resuena la exhortación del apóstol Pablo de seguir al Espíritu Santo.
Gálatas 5:25 "Si vivimos por el Espíritu, vivamos también según el Espíritu"
Las Escrituras dicen que el Espíritu Santo es nuestro Consolador. Él caminará con nosotros y nos guiará. No se detendrá, incluso si nosotros lo hacemos.
Escrito está:
Juan 14:26 "Más el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho"
Hay gracia disponible para socorrernos en el momento de necesidad, fuerza para el día, confianza para el mañana, dirección en la oscuridad e incluso el poder para perseverar. Todo esto, está a nuestro alcance. Él lo provee, y es nuestro deber utilizarlo.
Ora conmigo:
Señor, la mejor manera de avanzar es seguirte de cerca y permitir que tu Espíritu, sea mi gran Ayudador. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y amigo. Amén.

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