Un día que comienza con quejas, es empañado por la frustración pero el día que inicia con gratitud y confianza en el Señor, tiene el poder de transformar lo difícil en algo sencillo, claro y comprensible.
Te digo esto, porque los pensamientos son como semillas que plantamos en nuestra mente y lo que cultivemos ahí, determinará el fruto que pondremos de manifiesto en cada una de nuestras acciones y palabras. Dejarnos dominar por lo malo, lo perjudicial o dañino, es crear un ambiente pesimista y nuestras decisiones reflejarán esa oscuridad. Pero si por el contrario, nuestro intelecto es sometido por la esperanza, la verdad y el optimismo, nuestra vida será una evidencia viva del amor de Cristo.
Escrito está:
Filipenses 4:8 "Por lo demás, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, en todo lo honesto, en todo lo justo, en todo lo puro, en todo lo amable, en todo lo que es digno de alabanza; si hay en ello alguna virtud, si hay algo que admirar, piensen en ello"
Vivir en un mundo saturado de información, donde las redes sociales y las noticias alarmantes son el "pan de cada día" puede contaminarnos, llenándonos de inseguridad, ansiedad o resentimiento.
Ten presente que la mente es un campo de batalla espiritual y Satanás hará lo imposible para sembrar mentiras, falsedad y todo tipo de patrañas. Es nuestra responsabilidad cubrir nuestro entendimiento con lo que viene de Dios. Él nos llama a proteger nuestro corazón porque todo fluye desde ahí.
Proverbios 4:23 "Cuida tu corazón más que otra cosa, porque él es la fuente de la vida"
Cambiar nuestra forma de pensar no sucede de la noche a la mañana, pero con disciplina y el poder del Espíritu Santo, podemos renovarnos y vivir conforme a la voluntad del Señor.
Ora conmigo:
Amado Padre, toma el control de mi vida y cubreme con tu paz. En el nombre de tu Hijo. Amén.

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