No te angusties por lo que no lograste o por lo que se quedó a medias. Dios no hace balances de éxitos, celebra corazones valientes que confíen en él.
El año que termina fue solo el suelo donde su mano plantó semillas de gloria para tu futuro. Levanta la mirada, suelta la carga y prepárate, porque lo mejor para tu vida está por venir.
Filipenses 3:13-14 "Hermanos, no considero haber llegado ya a la meta, pero esto sí es lo que hago: me olvido del pasado y me esfuerzo por alcanzar lo que está adelante. ▪︎ Sigo hacia la meta para ganar el premio que Dios me ofreció cuando me llamó por medio de Jesucristo"
¡Feliz y bendecido año nuevo...!

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