Leamos en el nombre de Cristo:
Isaías 35:3 "Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles"
Las palabras de Isaías son parte de una bendición prometida después de un juicio profetizado. Dios exhorta a los fieles a transformar la condición actual de sus manos y rodillas.
Nuestras manos están hechas para trabajar, pero son más poderosas cuando se alzan en alabanza y nuestras rodillas nos ayudan a movilizarnos, pero también pueden doblarse humildemente con el propósito de orar.
Manos alzadas y rodillas dobladas construyen una base sólida y firme en la cual esperar en él. La gratitud por su soberanía trae alegría a nuestros corazones mientras esperamos el cumplimiento de sus promesas.
No necesitamos subir escaleras para honrar a Cristo; pero si, podemos utilizar nuestra vida diaria para glorificarlo con cada paso que damos hacia él.
Ora conmigo:
Señor elevo mis manos para alabarte sin miedo ni vergüenza y me inclino ante ti en oración con un corazón agradecido. Fortaléceme mientras te busco cada día. En el nombre de tu Hijo. Amén.

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