Hay noches en que la angustia roba el sueño y es en ese momento de zozobra donde la voz del Señor resuena con poder recordándonos su hermosa promesa:
“No temas, porque yo estoy contigo”
Y escrito está:
Isaías 41:10 "No tengas miedo, que yo estoy contigo; no te desanimes, que yo soy tu Dios. Yo soy quien te da fuerzas, y siempre te ayudaré; siempre te sostendré con mi justiciera mano derecha"
Este versículo es un recordatorio de que no estamos solos porque él nos sostiene, nos fortalece y nos da aliento.
La intranquilidad puede ser mucha pero no puedes permitir que el miedo te paralice, tampoco que gobierne tus emociones.
Suelta tus cargas, respira profundo y decide confiar en quien nunca falla.
Ora conmigo:
Padre, me desligo del miedo y abrazo tu paz. Dejaré mi pesar a tus pies y me levantaré confiada en que tú tienes el control. Gracias por no abandonarme ni un segundo. En el nombre de tu Hijo. Amén.

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