¿Sabes que es difícil?
Sentirse sin fuerzas, con los sueños marchitos y las manos vacías. Hay días en que todo parece ir en nuestra contra: la salud flaquea, las puertas se cierran, las personas fallan y las circunstancias nublan la esperanza.
Pero es justo ahí, que el poder de esta palabra resplandece: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece"
No creas que es una frase motivacional. Es una declaración espiritual poderosa. Pablo escribió estas palabras desde una prisión y aún así, proclamó con valentía que para él todo era posible porque Cristo era su fuerza. No se trataba de tener todo resuelto, sino de confiar en aquel que tiene el control.
En un mundo que nos exige rendirnos, Dios nos invita a resistir. No porque todo sea fácil, sino porque Cristo es nuestra fortaleza. Él es la fuente de solidez para seguir cuando estás dispuesto a detenerte. Él es la mano que te levanta cuando caes, la voz que susurra “estoy contigo” cuando nadie más lo hace.
Dios no espera que seas vigoroso por ti mismo. Espera que confíes, que descanses, que sueltes el miedo y abraces su poder. No se trata de tus capacidades, sino de su gracia operando en tu debilidad. Por eso, no importa lo que enfrentes, puedes decir con el corazón:
Filipenses 4:13 "¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!”

No hay comentarios:
Publicar un comentario