El Mesías entra en Jerusalén, junto a sus discípulos, sentado en un pollino, siendo aclamado como a un Rey.
Mateo 21:9-11 "Las multitudes que iban delante de él y las que lo seguían aclamaban diciendo: —¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!▪ Cuando él entró en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió diciendo: —¿Quién es este?▪ Y las multitudes decían: —Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea"
Este evento trascendental dio cumplimiento a la profecía reseñada en el Antiguo Testamento.
Leamos:
Zacarías 9:9 "¡Alégrate mucho, oh hija de Sión! ¡Grita de alegría, hija de Jerusalén! Mira, tu rey viene hacia ti, justo, Salvador y humilde. Viene montado en un asno, en un pollino, cría de asna"
Que este magno acontecimiento nos permita entender que Jesucristo, el Rey de Reyes, el Señor de Señores, nuestro Dios y Salvador, murió en la cruz asumiendo los pecados de la humanidad porque solo así podía ofrecernos la vida eterna.

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