"¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío"
♥
En la vida todo tiene su tiempo, tiempo para disfrutar, para reír, para celebrar, también para llorar y darle paso a la tristeza.
Dios es soberano, él decide. Sus pruebas nos quebrantan y a veces nos cuesta entenderlas pero por muy grande que sea el dolor que nos embargue, confiemos sin protestar, sin renegar y esperemos el momento en el que la melancolía quede atrás dándole paso nuevamente al deleite.
Quizás te preguntes: ¿Cómo?
La respuesta es fácil.
Enfocándote en quien todo lo puede, en el Padre de la Creación, porque él es la única fuente de vida y esperanza. ¡Nadie más...¡
Dios nos da muchas bendiciones, entre ellas está el consuelo y los buenos amigos, esos que nos ayudan a drenar y a disminuir cualquier pesadumbre.
Alabemos su santo nombre, agradezcamos por todo, nos guste o no, ¡sintámonos dichosos...!
¡Si Jesús está en tu vida, te será fácil despojarte del dolor...!
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