Quien haya decidido buscar al Señor a través de su Hijo, sabe que mientras más comunión se tiene con él, se logra un cambio favorable porque se vive lleno de bendición y fortaleza.
1 Corintios 1:9 "Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor"
La Biblia ha sido escrita para nuestra edificación, ella es nuestra mejor guía, nos embellece, nos reviste y nos restaura mostrándonos el camino correcto. Además cada una de sus letras nos revela que es lo que el Rey de Reyes espera de nosotros.
Miqueas 6:8 "¡Ya se te ha declarado lo que es bueno! Ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor: Practicar la justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios"
Al obedecer sus mandamientos, podemos encontrar la plenitud de la vida porque su Palabra en nuestros labios es poderosa para responder a quienes nos confrontan o piden consejo; así como para reprender a Satanás y a sus emisarios.
Salmos 119:133 "Ordena mis pasos con tu Palabra, Y ninguna iniquidad se enseñoree de mí"
No vivir en comunión con el Padre, es abrir la puerta a lo indebido y dejar que nuestras emociones nos conduzcan por el camino errado.
¿Sabes por qué...?
Porque es muy difícil mantenerse firmes ante ciertas eventualidades que nos inducen a pecar y aunque te cueste creerlo, un libre albedrío sin control nos arrastra sin contemplación alguna al pozo de la perdición.
Isaias 30:1 "Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo pecado a pecado!"
Hoy digo lo que decía mi madre: ¡De sabios es buscar su rostro y enamorarse de su Palabra...!

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