Cuando dedicamos tiempo al estudio de las Sagradas Escrituras, nos convertimos en personas espiritualmente saludables, pero para eso nuestro tiempo en cuanto al conocimiento de la Palabra no puede ser una obligación, todo lo contrario debe ser un deleite.
Muchos versículos indican que Dios en realidad desea que degustemos cada una de las letras escritas por Inspiración Divina.
Leamos en el poderoso nombre de Jesús:
Salmos 119:103 “Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! ¡Más que la miel a mi boca!"
Proverbios 16:24 "Panal de miel son las palabras amables: endulzan la vida y dan salud al cuerpo"
Los versículos anteriores son claros y dicen que el sabor de Dios a través de su Palabra es dulce.
Mantener una relación cercana con él nos prepara para permanecer firmes ante cualquier eventualidad y nos conduce al camino de la vida eterna.
Si has perdido el entusiasmo, búscalo, no desistas, para que disfrutes el gozo que se siente estando en su redil.
Ora conmigo:
Señor, con todo el afecto de mi corazón y de mi alma, hoy nuevamente te digo que no quiero más amor que el tuyo. En el nombre de Cristo. Amén.

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