En todo momento Dios nos muestra su amor incondicional y nos recuerda que no hay nada que temer.
Isaías 41:13 "Yo soy el Señor, tu Dios, que te sostiene por la mano derecha y te dice: «No tengas miedo, que yo te ayudo"
Pongamos de manifiesto su cariño, estima y aprecio, compartiendo el sufrimiento de un amigo, tomando la mano de un ser querido en momentos difíciles, ofreciendo palabras de aliento a quien necesite escucharlas y ayudando desinteresadamente al prójimo.
Ora conmigo:
Señor, perdóname las veces que por angustia y miedo, he olvidado tu infinita misericordia. Gracias por ser mi roca, mi refugio y mi eterna adoración. En el nombre de tu Hijo. Amén.

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