Hay personas que suelen utilizar un lenguaje vulgar y esto puede ser debido a la falta de educación, el entorno social o el estrés.
Es importante recordar que las palabras tienen poder y pueden afectar tanto a quien las dice como a quien las escucha.
La Biblia nos enseña que debemos cuidar nuestro lenguaje.
Leamos en el nombre de Jesús:
Proverbios 18:21 "la muerte y la vida están en poder de la lengua"
Esto significa que lo que decimos, puede edificar o destruir.
Si te toca lidiar con personas malhabladas, aquí te dejo dos consejos:
1.- Usa términos constructivos, pues al ser un buen comunicador, puedes influenciar a otros a hacer lo mismo.
2.- Evita ambientes tóxicos y rodeate de personas que fomenten un hablar positivo.
Ten presente que cada una de nuestras palabras tiene un impacto. Por eso, es vital elegir aquellas que incentiven y ayuden a los demás.
Efesios 4:29 "Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan"

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