¿Sabías que la soledad puede ser una gran maestra si aprendemos a abrazarla y que estar solo, es una oportunidad para conocerte mejor, fortalecer tu interior y disfrutar tu propia compañía?
Pues, déjame decirte que si, porque la plenitud verdadera, no depende de nadie más que de ti mismo y de la paz que encuentres en tu corazón.
Juan 14:27 "La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como el mundo la da. No dejen que su corazón se turbe y tenga miedo"
Te sugiero vivir apegado a los principios divinos, amar como Cristo nos ama y agradecer cada respiro porque esa es la mayor riqueza que la vida puede ofrecerte en un mundo donde la opulencia y la grandiosidad, se mide por la cantidad de bienes materiales que poseemos.
No seas del grupo que olvida fácilmente que los verdaderos lujos de la vida son aquellos que no se pueden comprar.
Ora conmigo:
Señor, saber que tú misericordia no me abandona, es más que suficiente para sentirme inmensamente feliz. Continúa dirigiendo mi vida y lléname de tu paz. En el nombre de tu Hijo. Amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario