Nadie es salvo por la fe de otros, tampoco se es perdonado por hacer obras de caridad. El único camino para lograr la salvación es aceptando a Jesús como Salvador, confiando en su muerte como pago por nuestros pecados y en su resurrección como garantía de vida.
Los versículos siguientes son muy claros, leamos:
▪ JUAN 3:16 "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna"
▪ ROMANOS 3:23-24 "por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús"
▪ ROMANOS 6:23 "Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro"
▪ JUAN 1:12 "Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios"
▪ 1 JUAN 1:9 "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad"
▪ APOCALIPSIS 3:20 "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo"
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La consecuencia del pecado es la muerte, pero Dios nos ofrece un regalo: La Salvación por medio de Jesús.
No esperes más, abre la puerta de tu corazón, acéptalo e inicia una relación personal con Él,
¡Recibe a Cristo como tu Salvador hoy mismo...!
¡La decisión es tuya, de nadie más...!