Para construir una casa o un edificio se debe tener la precaución de que su base sea lo suficientemente segura para que pueda soportar con firmeza lo que descansa sobre él.
De igual forma cada uno de nosotros deberá cimentar su vida, sobre un fundamento fiable para poder resistir los embates de la vida.
Nuestro apoyo infalible es Jesucristo y solo anclados en él, debemos edificar nuestras vidas.
Escrito está:
1 Corintios 3:10-11 "Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. ▪︎ Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo"

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