Gracias Padre por permitirme disfrutar de este nuevo día, por escuchar el trinar de los pajaritos, por el don de la vida, por el hogar, por la familia, por el pan que hay en la mesa y por estar siempre a nuestro lado. Protégenos para que las tentaciones no nos hagan caer. Ilumina nuestras acciones y las decisiones que debemos tomar a diario. Prepáranos para ser capaz de amar y entender al prójimo, solo así, podremos ser instrumento de tu obra redentora. En el nombre de tu Hijo. Amén.
Salmos 118:24 "Éste es el día que el Señor ha hecho; y en él nos alegraremos y regocijaremos"
¡Aleluya, aleluya...!

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